19 Feb 2015

Normativa de instalaciones eficientes

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El diseño y construcción de edificios tienen una gran incidencia en el consumo de energía durante su uso, por lo que todos los edificios nuevos deben cumplir unos requisitos mínimos de eficiencia energética adaptados a las condiciones climáticas locales.

La Ley 38/1999 de 5 de noviembre de Ordenación de la Edificación (LOE), establece como requisito básico que los edificios se proyecten de forma que no se deteriore el medio ambiente, así como el uso de un modo racional de la energía necesaria para el funcionamiento normal de dichos edificios, mediante el ahorro de ésta y el aislamiento térmico.

Por otro lado, el cambio en el marco normativo producido por la aprobación de la Directiva Europea de Eficiencia Energética en Edificación, 2002/91/CE y su traslado a la legislación española, está haciendo aparecer nuevos requerimientos en el sector de la edificación en aspectos relativos al consumo de energía, iluminación, aislamiento, calefacción, climatización, agua caliente sanitaria, certificación energética de edificios o utilización de la energía solar.

Actualmente son varios los documentos legales puestos en marcha por la Administración para dar respuesta a estos nuevos requerimientos:

– Aprobación del Código Técnico de Edificación (CTE), aprobado según el Real Decreto 314/2006, de 17 de marzo.
– Real Decreto 1826/2009, de 27 de noviembre, por el que se modifica el Reglamento de instalaciones térmicas en los edificios (RITE), aprobado por Real Decreto 1027/2007, de 20 de julio.
– Actualización de la Normativa de Aislamiento Térmico (NAT) NBE-CT-79.
– Certificación Energética de Edificios (CCEE) de nueva construcción (Real Decreto 47/2007, de 19 de enero).
– Plan de Acción de Ahorro y Eficiencia Energética (PAEE) en España (2008-2012).

Quizás, el más relevante de todos, por su novedad, sea la Certificación Energética de Edificios. A través de la calificación energética, es posible conocer el consumo de energía necesario para satisfacer la demanda energética de un edificio en condiciones normales de funcionamiento y ocupación.

El proceso por el que se verifica la conformidad de la calificación energética obtenida por el proyecto y por el edificio, una vez terminado con la consecuente expedición de certificados de eficiencia energética en ambos, es el certificado energético de un edificio. Este certificado de eficiencia servirá para acreditar que en su diseño y construcción se han tenido en cuenta criterios orientados a lograr en ellos el máximo aprovechamiento de la energía.

La certificación valora, además, la eficiencia térmica de los edificios en dos aspectos: calefacción y producción de agua caliente. Para ello se tienen en cuenta, entre otros, aspectos como el grado de aislamiento del edificio o las instalaciones de producción de energía.

En resumen, lo que permite la certificación energética de los edificios es:

– Dar a conocer al usuario las características energéticas de su edificio.
– Facturar todos los gastos de energía derivados de las diferentes aplicaciones (calefacción, climatización y agua caliente sanitaria) en función del consumo real, para así poder distribuir los costes de manera más equilibrada e individualizada.
– La inspección periódica de las calderas.
– Realizar auditorías energéticas en los edificios de alto consumo de energía.
– Controlar el aislamiento térmico en los edificios de nueva construcción.
– Mejorar la eficiencia energética.
– Rentabilizar los costes.
– Estudiar la viabilidad técnica de los proyectos.
– Mejorar el medio ambiente.

Fuente: www.gasnaturalfenosa.es

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